Los Tres Períodos de Beethoven

Pocos compositores, o tal vez ningún otro, han cambiado tanto el destino de la música occidental. Su estilo es tan único, tan individual, que no podemos hacer como con Mozart, que decimos que representa el Período Clásico (aprox. 1740 – 1800); o como con Bach, que a pesar de haber llegado a un punto en que sus hijos, compositores reconocidos, consideraban que su estilo era anticuado, es definitivamente un héroe del Período Barroco (1600 – 1740). Beethoven es una era de la música por derecho propio, respetuoso de las formas musicales del período clásico, que llevó hasta sus límites sin llegar a romperlos y, al mismo tiempo, punta de lanza del espíritu romántico, explotando como ningún otro antes las posibilidades emocionales de la música.

Beethoven es un tipo de artista nuevo y desconocido para su época. Compone no para un público inmediato, que debía complacer, o por encargo, sino que gran parte de sus obras son escritas para expresar sus emociones, teniendo en cuenta a un público ideal, del futuro, que aún no existía. No podemos olvidar el trasfondo “revolucionario” de

Eroica_Beethoven_title
Manuscrito de la Sinfonía “Eroica” – Estropeada por el compositor en el lugar donde decía “Buonaparte”

Beethoven: él era en el fondo un hombre idealista, que esperaba que algún día los “Hombres volvieran a ser Hermanos”, como lo proclama al mundo entero en su Novena Sinfonía. De alguna manera, era el “genio” con su postura en contra del mundo, que abiertamente anunciaba su desacuerdo con las situaciones que le rodeaban. Es ese mismo Beethoven que entró en cólera cuando se enteró que Napoleón, su héroe en algún momento, se había autoproclamado Emperador. “¿Entonces no es más que un hombre ordinario? Ahora él también va a pisotear todos los derechos del Hombre y disfrutar únicamente sus ambiciones. ¡Se exaltará a sí mismo sobre los demás, será un tirano!” – dijo Beethoven, según el relato de Ferdinand Ries, su amigo y discípulo.

El hecho que Beethoven haya venido de la ciudad de Bonn, que pertenecía a una corte liberal, todo lo opuesto de Viena, puede haber influido en su personalidad y sus ideas políticas, y en la relación que Beethoven tuvo con sus patrones. Contrario a lo que en ocasiones se ha afirmado, el compositor tuvo fuertes relaciones con nobles de su época que fueron sus patrones, incluso dedico muchas de sus obras a ellos, como al príncipe Lichnovsky, o al mismo Archiduque Rodolfo, a quién dedicó su Missa Solemnis. La diferencia estriba en que ahora el artista no estaba al servicio del noble, sino el noble estaba al servicio del artista: Beethoven casi siempre pudo componer a sus anchas, las obras que él quería y sin fechas límites, y recibía dietas de los aristócratas. En los tiempos de bonanza en Viena, Beethoven pudo rentar hasta tres casas al mismo tiempo.

Por otro lado, es innegable que su sordera tuvo un impacto no solo en su vida privada y en su estado emocional, sino desde luego en la música que compuso. De su música hablaremos más adelante. Por ahora veamos cómo su problema físico contribuyó a la imagen que se construyó alrededor de Beethoven, desde sus días. Poco a poco, el compositor fue alejándose de su entorno, y creo que lo podemos comprender. Imaginen la amargura de una persona que empieza a perder la habilidad que más necesita para poder realizar su trabajo, en este caso: tocar y componer. Es sabido que, por un buen tiempo, Beethoven utilizó cuernos para escuchar, y cuando ya ni esto funcionaba, empezó a usar cuadernillos en los que su interlocutor escribía lo que quería comunicarle. Y esta es solo una de las dolencias físicas que tuvo. Beethoven fue en realidad una persona bastante enferma durante toda su vida.

En todo caso, ese alejamiento de la sociedad contribuyó a la imagen de “genio incomprendido”, admirada y emulada por muchos durante el período Romántico y posteriormente, y elevó a Beethoven al rango de “mito viviente” en la Viena de inicios del siglo XIX. Ver al compositor, y más aún escucharlo tocar, en alguna de las poquísimas presentaciones que hizo en público, provocaba una impresión profunda, era motivo de envidia, y quienes tuvieron el privilegio de presenciarlo podían narrarlo como una experiencia excepcional.

En su libro “La Música Romántica”, Alfred Einstein, nos dice que Beethoven fue un verdadero “poeta del sonido”, porque el contenido de sus sonatas, cuartetos, sus sinfonías, en general toda su música, tiene una significación emocional no expresada nunca antes, imposible de formular con un lenguaje convencional. Es una expresión de algo que está “más allá de la música”. Asimismo, Einstein afirma que, en su universo, Beethoven consideraba algunas de sus obras “públicas”, concebidas para el disfrute del gran público, sobre todo las de su primer período, y algunas de su segundo período; y otras eran obras “íntimas”, compuestas a manera de reflexión, como un discurso de auto-análisis y una especie de conversación hasta con Dios. Para comprender mejor esta última afirmación, entremos en los detalles de su estilo, y veamos por qué sus composiciones se pueden dividir en tres grandes períodos.

Los 3 Períodos de Beethoven

A pesar de la enorme variedad en las ideas y novedades que podemos encontrar en toda la música de Beethoven, hay tres cosas que debemos mantener siempre presentes:

  • El primer campo de experimentación de Beethoven siempre fue su instrumento predilecto: el piano. Sus juegos con las formas musicales, y la exploración de las posibilidades armónicas siempre surgieron primero en sus obras para ese instrumento, y luego fueron trasladas a otros medios y géneros, como la sinfonía o el cuarteto de cuerdas.
  • A pesar de haber recibido clases con Haydn, de haber conocido a Mozart, y de haber estado en contacto directo con los máximos representantes del período Clásico “puro”, y de respetar profundamente las formas de este período, en el campo armónico su mayor influencia fue Johann Sebastian Bach. Beethoven fue un estudioso de la música del “Viejo Bach” toda su vida, y mucha de la expresividad de sus obras proviene de la música barroca.
  • Beethoven es clásico en su observancia de las formas y los medios para los que escribió (orquesta sinfónica, cuarteto de cuerdas, sonatas para piano o para otro instrumento con acompañamiento del piano, etc), pero es romántico en el espíritu que tiene su música y los recursos expresivos que desarrolló, muchos de ellos absolutamente originales. La explotación de los volúmenes hasta los extremos, los contrastes bruscos en todos los sentidos, los crescendi exagerados que no siempre eran del agrado del público, etc., son recursos que abrieron el camino para los verdaderos románticos, no sin crear malentendidos y confusiones. Si hay una palabra que puede expresar el espíritu de la música Beethoven, y del período Romántico en sí, sería “Contraste”, y tal vez esto sea un reflejo de la aparente lucha interna constante que Beethoven libró toda su vida.

Con esto en mente, conozcamos los Tres Períodos Estilísticos de Beethoven, con ejemplos musicales de algunas de sus obras que no son tan conocidas. Los años señalados no son completamente absolutos, y, como con todo el desarrollo de la música, deben comprenderse como puntos de referencia en un flujo artístico en evolución constante.

1° Período: 1790 – 1803

En esta época, Beethoven llega a Viena desde su ciudad de origen, Bonn, e inicia una carrera como pianista. Su leyenda como virtuoso empieza a forjarse. Los concursos entre pianistas eran comunes, y todo un espectáculo social. Su técnica excepcional, y su capacidad como gran improvisador le ponen en boca de todos.

Recibe lecciones de los maestros más reconocidos de la época, como Haydn, Albrechtsberger y Salieri, quien instruye a Beethoven en el estilo vocal italiano. Su experimentación más intensa se da en el piano, tanto en lo relacionado a sus posibilidades técnicas como en la combinación de armonías que luego aplicará a otras obras. Hacia el año 1800, sus intereses se amplían a otras combinaciones de instrumentos, sobre todo el trío y el cuarteto de cuerdas.

Beethoven_Heiligenstaedter_Testament
Facsímil del Testamento de Heiligenstad. La primera línea dice: “Para mi hermano Carl”

Por otro lado, en estos años se percata, gradualmente, de su pérdida del oído. En 1802, en un momento de gran desesperación, escribe el Testamento de Heiligenstadt, un documento en el que admite abiertamente su sordera que avanza, expresa su consideración acerca de acabar con su vida, pero termina afirmando que no es el momento para eso, porque todavía tiene muchísimo más que decir a través de su arte. Curiosamente, este documento fue descubierto hasta después de la muerte del compositor, en 1827.

Los ejemplos musicales escogidos son una muestra representativa de esos años. Por un lado, la Sonata “Patética”, cuyo título hay que comprender desde el origen de la palabra “pathos” (empleo de recursos o temas destinados a emocionar fuertemente al lector o espectador), y no según el significado moderno de la palabra, es el resultado de la experimentación armónica y de las posibilidades técnicas de un instrumento que era relativamente en la época de Beethoven: el piano; y al mismo tiempo, un esfuerzo explícito por dotar a la música de una cualidad emocional novedosa.

Por su parte, en el Cuarteto Opus 18 n°6, la experimentación armónica sirve para expresar, una vez más, una emoción: la melancolía. Igualmente, los fuertes contrastes de los que se habló anteriormente, ya están presentes en esta obra, y seguirá siendo una constante en toda la obra de Beethoven.

Ejemplos Musicales:

2° Período: 1803 – 1814

Consecuente con lo expresado en el Testamento de Heiligenstad, el inicio de este período se caracteriza por un Beethoven que simplemente produjo música sin parar, y toda de una calidad excepcional. Sus obras se vuelven más extensas, la complejidad técnica es considerable, y las expresiones más intensas, con mayores contrastes, buscando mayores efectos emocionales. Es un maestro por derecho propio, y comienza a dar clases de composición y piano en Viena, sobre todo en familias de la nobleza. Como detalle curioso, en varias ocasiones esas lecciones terminaban en un affaire con la joven estudiante, lo que contribuyó a la fama de enamoradizo del maestro.

Beethoven18045JosephMähler
Retrato de Beethoven hacia 1804-1805, de Joseph Mäher.

Una obra fundamental para la Historia de la Música de este período es la Sinfonía “Eroica”, que en principio se llamaría la “Sinfonía Bonaparte”. Es conocida la anécdota de que Beethoven iba a dedicarla a Napoleón, pero cuando se enteró que se autoproclamó Emperador, raspó la dedicatoria violentamente, con una mezcla de rabia y decepción. La obra fue revolucionaría en todos los aspectos: su instrumentación, el uso de las formas, su segundo movimiento es una marcha fúnebre, y sobre todo su duración de casi una hora. Las primeras dos sinfonías de Beethoven, compuestas durante su 1° Período, no sobrepasaban la norma de los 30 minutos. En el ejemplo seleccionado, el 4° movimiento, es un “adelanto” de uno de los recursos predilectos de Beethoven, utilizado sobre todo en su último período: el tema y variaciones.

La Sonata “Los Adioses” es una continuación de los intentos de Beethoven de expresar emociones a través de su música, que de otra forma serían indescriptibles. La obra transita entre momentos similares a una meditación íntima, y otros de explosión de emociones. El compositor puso nombre a cada uno de los movimientos de la obra, con la intención de provocar las emociones que esas palabras o situaciones pudieran comunicar, y no tanto con la intención de pintar un “cuadro musical”, algo que los compositores románticos sí explotarían ampliamente. Los nombres de los movimientos de la sonata son:

  1. Das Lebewohl (La Despedida)
  2. Abwesenheit (Ausencia)
  3. Das Wiedersehen (El Reencuentro)

Por último, encontramos la única ópera compuesta por Beethoven, no sin grandes contratiempos. Empezando por la debilidad dramática del libreto, Fidelio dejó insatisfecho a compositor y público por muchos años, e incluso requirió dos profundas  revisiones posterior a su estreno, en 1806, antes de ser ovacionada por el público vienés, en 1814. No obstante, es un punto fundamental en la música vocal de Beethoven, que ha sido opacada de alguna manera por sus composiciones instrumentales, pero que fue en realidad bastante abundante. Sin Fidelio, es imposible explicar la calidad que Beethoven alcanzaría en obras como la Misa Solemne, o la Novena Sinfonía.

Ejemplos Musicales:

3° Período: 1814 – 1827

Para el año 1814, Beethoven ya estaba completamente sordo, y su aislamiento del mundo era casi total. Apenas salía, y su contacto con lo que pasaba dependía de su sobrino y de los amigos que lo visitaban. Además de su sordera, padecía otras enfermedades, las dificultades económicas eran considerables, y su alcoholismo era severo.

Su música, tal vez como reflejo de su aislamiento, se vuelve más abstracta, más lejana, a veces incluso inaccesible. Las ideas musicales se vuelven más extensas, con variaciones melódicas, rítmicas y armónicas, y demandan una atención más profunda del público. A veces, más que una comunicación a un público, real o imaginario, pareciera que Beethoven estaba envuelto en una introspección, como si estuviera hablando (¿discutiendo?) consigo mismo.

Además de esa naturaleza íntima, la música de este período recurrió en gran medida a dos recursos fundamentales: la variación y el contrapunto. Con raíces en el período Barroco, y en uno de los compositores más influyentes en su estilo, J. S. Bach, Beethoven se interesó mucho en las posibilidades expresivas y armónicas de la música barroca. Es común encontrar fugas en sus obras del período, incluso en su Novena Sinfonía (2° y 4° movimientos).

Una vez más, el laboratorio de Beethoven fue el piano, cuyo sistema de martillos de felpa y los avances en la respuesta de las teclas era algo en constante evolución, así como la ampliación de su extensión. De hecho, en esta época Beethoven compuso obras que aprovechaban sobre todo el registro más grave del piano. Se ha afirmado que lo hizo porque las sonoridades más graves tal vez sí podían ser percibidas por el compositor; no obstante, el uso de estas sonoridades pudo haber sido motivado por la experimentación en un registro que era nuevo en el piano, más que por su discapacidad.

El ciclo de canciones “A la Amada Lejana” es un excelente ejemplo de la música íntima de este período de Beethoven, una especie de reflexión personal no expresada, y es además un preámbulo de uno de los géneros predilectos del Romanticismo: la canción artística en alemán, o simplemente Lied. Estas composiciones son un ciclo en el sentido estricto de la palabra: la primera canción se repite al final, dando a la obra integral una unidad excepcional.

Como representante de la música para piano de ese período, tenemos las Variaciones Diabelli. El tema original, compuesto por un editor y compositor que posiblemente estaría olvidado de no ser por Beethoven, sirve para una serie de 33 variaciones en las que se exploran todas las posibilidades del piano. Entre las variaciones encontramos influencias interesantes: una que hace referencia a la ópera Don Giovanni, de Mozart, y varias que, desde luego, hacen uso de las técnicas de contrapunto al estilo de Bach. Un detalle importante es que Beethoven no les llamó “Variaciones”, y ese nombre más bien se debe a una traducción inadecuada, tal vez con el fin de hacer el título más atractivo y que pudiera vender más ejemplares. El nombre original es “Transformaciones”. Esto dice mucho de la concepción artística del compositor.

33-Beethoven-Variaciones-Diabelli-primera-edición
Portada de la 1° edición de las “Variaciones Diabelli”. Notar el uso de la palabra “Veränderungen” (Transformaciones)

La influencia de Bach, como ya se mencionó, es fundamental en ese período. La Gran Fuga para cuarteto de cuerdas es un ejemplo de ello. Concebido como el movimiento final de su cuarteto de cuerdas 130, tuvo que ser separado de esa obra por su complejidad y su extensión, y ante la insistencia de Beethoven, fue publicado como una obra independiente. La obra es un hito excepcional en toda la historia de la música. Incluso Igor Stravinsky, uno de los compositores más importantes del siglo XX, se refirió a la Gran Fuga de esta manera: “… el milagro perfecto de toda la música. Sin estar fechada, ni históricamente caracterizada dentro de los límites estilísticos de la época en la que se compuso, aunque solo sea en ritmo, es una composición más sabia y refinada que cualquier música concebida durante mi siglo. (…) Música contemporánea que permanecerá contemporánea para siempre.”

Ejemplos Musicales:

  1. Vals
  2. Variación n°1, “Alla marcia maestoso”
  3. Variación n°22, “Allegro molto, alla ‘Notte e giorno faticar’ di Mozart”
  4. Variación n°24, “Fughetta”
  5. Variación n°26, “Piacevole”

Tal vez, la expresión de Stravinsky en relación con la Gran Fuga sea el secreto de la vigencia de la música de Beethoven aún en nuestros días: es una música que no se enmarca en el tiempo. Es tan moderna ahora como el día en que Beethoven la terminó. La Humanidad de Beethoven, expresada a través de su obra, siguen manifestando las grandes pasiones del género humano, y seguirá haciéndolo por mucho tiempo más.

¿Quiere escuchar todas las obras de las que hablamos en un solo lugar? Les preparé esta lista en Spotify. Ojalá la disfruten, y conozcan más a Beethoven a través de las notas que escribió.

Los 3 períodos de Beethoven en Spotify

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto:
search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close